La avería más común en cloradores salinos ocurre cuando el equipo produce cloro sin agua circulando. Este detector de flujo elimina ese riesgo detectando el caudal en tiempo real y bloqueando la producción automáticamente cuando no hay circulación suficiente en el sistema de filtración.
El sensor monitoriza continuamente el flujo hidráulico. Cuando la bomba se detiene, el temporizador se activa o el caudal cae por debajo del mínimo operativo, el detector envía señal inmediata al clorador para interrumpir la electrólisis. Esta protección activa prolonga la vida útil de las células electrolíticas, que se deterioran rápidamente al funcionar sin agua.
Componentes incluidos en el kit:
- Detector de flujo con conexión roscada 3/4″ (compatible con tuberías estándar de piscina)
- Manguito soporte para instalación segura en el circuito de retorno
- Sistema de activación automática sin configuración compleja
La instalación se realiza en el circuito de retorno, después del sistema de filtración. La rosca de 3/4″ se adapta directamente a las tuberías convencionales sin necesidad de adaptadores adicionales. El manguito soporte mantiene el detector en posición óptima para lectura precisa del caudal.
Fabricado por Sugar Valley, este detector ofrece compatibilidad total con cloradores salinos Kripsol (serie KLX), Sugar Valley y Hayward. El sistema responde en menos de dos segundos ante cambios en el flujo, proporcionando protección inmediata contra funcionamiento en seco.
El control automático elimina la necesidad de supervisión manual. El equipo detecta situaciones como limpieza de filtros, mantenimiento de bomba o averías en el sistema hidráulico, deteniendo la producción hasta que se restablece el flujo adecuado. Esta automatización reduce intervenciones y previene daños por descuido u olvido.
Para instalaciones que requieren monitorización remota, el detector se integra con módulos Wi-Fi compatibles, permitiendo supervisar el estado del caudal y otros parámetros desde smartphone. Esta funcionalidad resulta especialmente útil en piscinas comunitarias o segundas residencias donde la presencia física es intermitente.
El detector de flujo convierte un clorador salino básico en un sistema inteligente que se autoprotege. Por 87,00€, eliminas el riesgo de averías que pueden costar cientos de euros en reemplazo de células electrolíticas. Instalación simple, operación autónoma, protección continua.



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