Las lecturas inestables no siempre significan un electrodo defectuoso. Proteínas, grasas, sales inorgánicas y residuos de almacenamiento crean capas invisibles sobre la membrana de vidrio que ralentizan la respuesta del sensor hasta 30 segundos o más. Esta solución disuelve esas capas en minutos, recuperando tiempos de respuesta rápidos y datos precisos sin reemplazar el electrodo. Ahorras el coste de un sensor nuevo y evitas repetir análisis por deriva en las mediciones.
La formulación actúa sobre múltiples tipos de contaminación simultáneamente. Sumerge el electrodo durante el tiempo recomendado y penetra los depósitos acumulados en muestras con alta carga orgánica, aguas duras o almacenamientos inadecuados. Eliminas las interferencias que bloquean la membrana sensible. Restauras la sensibilidad original del sensor sin productos abrasivos ni procedimientos complejos.
Cuatro formatos para diferentes escenarios de trabajo:
- Botellas de 230 ml: Formato compacto para laboratorios con espacio reducido o mantenimiento mensual. Ocupan mínimo espacio en estanterías y armarios de reactivos. Suficiente para 7-10 limpiezas completas.
- Botellas de 500 ml: Capacidad estándar para equipos que analizan múltiples muestras diarias. Suficiente solución para 15-20 limpiezas completas sin reposiciones frecuentes. Reduces interrupciones por falta de material.
- Botellas FDA 500 ml: Certificación específica para industria alimentaria, farmacéutica y cualquier proceso que requiera trazabilidad documentada. Cumplimiento normativo verificable en auditorías ISO y procesos de control de calidad certificados.
- Sobres individuales de 20 ml en paquetes de 25: Dosis exacta para una limpieza completa. Perfectos para técnicos que trabajan en piscinas, plantas de tratamiento o instalaciones distribuidas. Sin riesgo de derrames durante el transporte ni contaminación cruzada entre usos. Cada sobre contiene exactamente 20 ml, la cantidad óptima para sumergir completamente la punta del electrodo sin desperdiciar solución.
Cada botella incorpora sello hermético a prueba de manipulaciones que preserva la composición química desde la fabricación hasta el primer uso. El número de lote y la fecha de vencimiento impresos en el envase garantizan trazabilidad completa. Cumples requisitos de documentación en procesos regulados sin gestión adicional.
La limpieza regular extiende la vida operativa de los electrodos hasta un 40% comparado con mantenimiento solo con agua destilada. Reduces costes de reemplazo de sensores. Minimizas el tiempo de inactividad por calibraciones fallidas. Evitas repeticiones de análisis por deriva en las mediciones. Tres minutos de limpieza preventiva ahorran horas de diagnóstico y recalibración. El retorno de inversión es inmediato cuando consideras el coste de un electrodo nuevo frente a 25 sobres de limpieza.
Los sobres monodosis eliminan el cálculo de volúmenes y el manejo de botellas grandes en campo. Abres, sumerges, enjuagas. Sin medir, sin derramar, sin cargar peso innecesario. Cada técnico lleva solo las unidades necesarias para la jornada. Reduces el riesgo de contaminación del envase principal por manipulación repetida.
Integra esta solución en tu protocolo de mantenimiento preventivo. Limpia después de muestras con alta carga orgánica, antes de almacenamientos prolongados y cuando observes tiempos de respuesta superiores a 30 segundos. La limpieza sistemática previene la deriva gradual que pasa desapercibida hasta que compromete resultados críticos. Un electrodo limpio responde en 5-10 segundos. Un electrodo contaminado puede tardar más de 60 segundos o nunca estabilizarse.
Compatible con electrodos de pH, ORP y conductividad de cualquier fabricante. Aplicación universal en análisis de agua potable, control de piscinas, acuicultura, procesos industriales, monitoreo ambiental y laboratorios de investigación. Resultados verificables desde la primera medición tras la limpieza. Inviertes 17 euros y proteges equipos que cuestan cientos.



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